El Amor, las penas y las sombras  


El Amor, las penas y las sombras

Bárbara Kusa, soprano
Gabriel Schebor, guitarra barocca, vihuela
La Rosa púrpura del Plata

VOL BL 701

Precio por un CD : 9.90 €


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Pista, Título Escuchar Caddie
01. Dime Pedro (2:21) 0.49
02. A cierto galán su dama (2:15) 0.49
03. El amor (3:39) 0.49
04. Entre dos álamos verdes (2:21) 0.49
05. Guastala (2:36) 0.49
06. Hijos d'Eva tributarios (2:34) 0.49
07. Minuetes (2:47) 0.49
08. Malograda fuentesilla (3:41) 0.49
09. Las penas (2:32) 0.49
10. Qué importa que yo lo calle (2:07) 0.49
11. Don Pedro a quien los crueles (3:08) 0.49
12. Canarios (2:21) 0.49
13. Marizápalos (4:56) 0.49
14. Rondó (2:24) 0.49
15. Paxarillo fugitivo (3:02) 0.49
16. Las sombras (4:17) 0.49
17. Yo sé que no ha de ganar (2:39) 0.49
18. Marionas (4:02) 0.49
19. Poco a poco pensiamento (3:30) 0.49
20. Porque tan firme os adoro (4:41) 0.49

Duración total 1:07:46

Música y poesía en Perú y México barrocos Códice Zuola (Perú) Uno de los primeros documentos de los que la musicología tomara conocimiento sobre la música americana del período colonial, es el llamado "Códice de Fray Gregorio de Zuola", libro de origen peruano (Cuzco). No obstante su temprano "descubrimiento" -la década de 1930- por la musicología, éste documento siempre encerró enigmas que normalmente desalientan a los intérpretes. A pesar de lo oscuro de sus interrogantes, las canciones de éste códice contienen una enorme luz, no solo por su indudable valor artístico, sino también por que nos permiten abrir una ventana a una práctica musical que no abunda en referencias. Este códice posee en sí un gran interés, por cumplir el papel de mediador entre la tradición hispánica de transmisión principalmente escrita de tonos humanos y la música tradicional monódica de transmisión principalmente oral del sur de los Andes peruanos. El códice contiene 18 canciones, que reclaman una procedencia presuntamente común: se originaron como voces de composiciones polifónicas en España; circularon por la península y los dominios americanos; durante esa circulación cambiaron, posiblemente como resultado de su adopción por grupos sociales distintos; y tras esta etapa de transmisión oral, fueron vueltas a anotar por Zuola. El proceso de transformación puede haber continuado independientemente del texto escrito. Hoy pueden verse como parte de una tradición definida, la de los tonos humanos o canciones polifónicas seculares del Barroco, que circuló a lo largo de todo el imperio español. (Dime Pedro) De las 16 canciones de temática secular preservadas en Zuola, una se presenta en dos versiones concordantes en texto y música. Otras nueve tienen concordancias fuera del manuscrito, cuatro de letra solamente, cinco de letra y música. Las concordancias atestiguan la dinámica peculiar de los tonos humanos, que circulaban en variadas guisas a través de múltiples ámbitos, como canciones seculares, música teatral de comedias y dramas, villancicos religiosos, y danzas o diferencias (variaciones) para arpa o guitarra. La mayoría de las melodías fueron anotadas como monodías sin bajo a modo de canción popular, lo cual contrasta agudamente con la costumbre generalizada de escribir los tonos como canciones corales a tres o cuatro voces, o, más adelante en la historia, solos o dúos con continuo. En el programa que presentamos, intentamos reconstruir, lo que podrían haber sido las formas de interpretación de éstas canciones, o sea, la manera en que estas piezas sonaron en su época. Toda la belleza y finura de los textos de Lope de Vega, Calderón de la Barca y sus contemporáneos, puestos en música a través de un lenguaje sutil, sencillo y encantador aunque no exento de misterios para nuestra concepción actual, refulge y cobra vida a través de una mirada que intenta integrar el conocimiento de la música antigua "erudita" y la experiencia en la música de tradición oral como es el folklore.

La música de guitarra en la América barroca A las piezas del Códice Zuola, se le agregan para el presente programa, una serie de obras para guitarra barroca sola, que pertenecen a distintos manuscritos hallados en México, y que dan testimonio de un desarrollo musical e instrumental muy fértil y vivaz, y totalmente diverso de las grandes obras de música religiosa que recibimos del pasado colonial. Numerosas referencias a la presencia de guitarras, guitarrillas, y vihuelas pueden encontrarse en crónicas de la vida secular sudamericana de los siglos anteriores al siglo XIX. La guitarra, en este contexto aparece relacionada invariablemente con la danza, la poesía y el romance, la actividad social nocturna de los criollos, mestizos y negros, y ocasionalmente con la actividad musical profesional ligada a las representaciones de ópera. Con el correr de los años, las distintas formas de instrumentos de cuerda pulsada ingresados por los conquistadores, desarrollaron nuevas características derivadas de su aplicación a la música folklórica, en la que la rica tradición de la música española del siglo XVII se funde con los aportes de los nativos y los negros. De esa fusión son hijos el charango, el cuatro, la bandola llanera de Venezuela, y las jaranas mexicanas entre otros. (Entre dos álamos verde)

Códice Saldívar 4 Hallado en la década de 1940, casi por casualidad en un anticuario por el musicólogo Gabriel Saldívar, es un prolijo códice atribuido al guitarrista español Santiago de Murcia (1685 -1732), que viviera los años finales de su vida en México. Es un valiosísimo retrato de las piezas características de guitarra del contexto español (Marizápalos, Jácaras, Canarios, Marionas, Minuetes entre otras) escrito con gran finura y conocimiento del instrumento. Combina el estilo rasgueado, propio de la guitarra de 5 órdenes, con el estilo punteado. De este manuscrito hemos seleccionado: "Las penas", pieza de un gran lirismo y nostalgia; "Canarios", danza muy alegre y muy difundida; "Las sombras" -incluida sobre todo por su concordancia con una pieza del códice Zuola ("No sé a que sombras funestas"), y también con un aria de la ópera "La púrpura de la rosa" de Tomás de Torrejón y Velasco, estrenada en Lima en 1701; "El amor", que concuerda con la tonada del Amor de la "Púrpura de la rosa" (La versión está precedida de un fragmento de un preludio tomado de otra fuente del mismo autor, "Resumen de acompañar la parte con la guitarra" Madrid, 1714, que gozó de buena difusión en México); "Marionas", danza muy difundida, muy similar a la ciaccona italiana (Al texto original que ejecuta la guitarra grave, le hemos agregado una segunda guitarra pero afinada en la, de nuestra autoría). (Canarios)

"Manuscrito 1560" (Biblioteca Nacional de México) (M.S.1560) Podría ser de algún alumno de Murcia, o de algún guitarrista mexicano desconocido para nosotros. Presenta gran cantidad de piezas del tipo liviano o de danza, minuetes, y algunas transcripciones de sonatas de Corelli para violín. Su calidad es muy dispar, pero en general no se puede comparar con los anteriores (Códice Saldívar y Resumen de acompañar la parte), salvo por las piezas que concuerdan con las incluidas en ellos, y algunas otras pocas, como las que hemos grabado en este trabajo. De este manuscrito hemos seleccionado dos minuetes que interpretamos en forma seguida, junto a un minuete que pertenece al "Resumen de acompañar la parte " y que es casi concordante con uno del MS 1560; la deliciosa "Guastala" y una pieza sin nombre que hemos denominado provisoriamente "Rondó". A las dos últimas, las presentamos primero en su versión original de guitarra sola, y a continuación, en versión de dúo de guitarras iguales (de 5 órdenes en mi) cuya segunda guitarra es también de nuestra autoría.

Nota sobre la reconstrucción Las piezas del Códice Zuola (a excepción de Dime Pedro y Porq' tan firme os adoro), han sido objeto de una reconstrucción que ha tenido diversos aspectos: por un lado la adecuación de los valores rítmicos que no se ajustaban a la acentuación del texto (cuyo caso más complejo fue "Qué importa que yo lo calle"); por otro lado la constitución de estructuras métricas regulares, que estaban oscurecidas por las ambigüedades en la notación, y por último, la elaboración de un acompañamiento instrumental adecuado al carácter de cada pieza ya que, salvo las canciones polifónicas, las melodías no poseen un bajo ni un indicio para el acompañamiento. Este último proceso se desarrolló tomando como premisas principales, el estilo que dominaba la escena criollo-hispánica de las grandes ciudades americanas del siglo XVII expresado en los "Tonos humanos" o en las "tonadas" de las óperas españolas de la época (1), y los romances de los vihuelistas españoles del siglo XVI (Alonso Mudarra y Luys Milán sobre todo). De este modo llegamos a elaborar acompañamientos para guitarra de 5 órdenes (2) y vihuela que se expresan en algunos casos como "bajo continuo", otros como "alfabeto para la guitarra" (un sistema del siglo XVII que asemeja el acompañamiento por tonos o por cifrado americano de la música popular y folklórica americana) y en tablatura para vihuela, en un estilo más ligado a la tradición renacentista española ("Entre dos álamos" y "Paxarillo fugitivo").

Gabriel Schebor

(1) Por ejemplo, la Púrpura de la rosa de Torrejón y Velasco, con libreto de Calderón de la Barca estrenada en Lima, Perú, en 1701; y El robo de Proserpina y la sentencia de Júpiter de Filippo Coppola, con libreto de Manuel García Bustamante estrenada en Nápoles en 1678. En ambos casos, abundan las tonadas narrativas que se basan en la repetición de un esquema musical mientras van cambiando los textos casi en el tono de una narración. En El robo de Proserpina, de hecho, encontramos algunas de estas tonadas que tienen hasta nueve textos. El efecto casi hipnótico que produce la repetición permanente del esquema musical, permite concentrarse de lleno en el texto y vivenciar la narración. En el códice Zuola, todas las piezas vocales asumen esta forma, cosa que favorece la apreciación de la riqueza poética de sus textos. (2) Que fuera el instrumento de acompañamiento por excelencia en el siglo XVII español y del contexto secular americano de la época colonial que aparte, aparece como el indicado para este caso ya que en una página del mismo códice Zuola, hay un grabado del "Alfabeto para la guitarra".