3 Sonates  

Mel Bonis
3 Sonates

Laurent Martin, piano
Clara Novakova , flauta
Kai Gleusteen, violín
Jean-Marie Trotereau, violoncelo

VOL C 342

Precio por un CD : 11.90 €


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Pista, Título Escuchar Caddie
Sonate pour flûte et piano
01. Andantino con moto (4:34) 0.59
02. Scherzo. Vivace (1:44) 0.59
03. Adagio (5:34) 0.59
04. Finale. Moderato (3:54) 0.59
 
Sonate pour violon et piano
05. Moderato (5:41) 0.59
06. Presto (3:05) 0.59
07. Lento (5:47) 0.59
08. Finale. Con moto (6:11) 0.59
 
Sonate pour violoncelle et piano
09. Moderato quasi Andante (5:08) 0.59
10. Très lent (4:00) 0.59
11. Final. Moderato molto (6:12) 0.59

Duración total 1:12:54

Cada una de estas tres sonatas tiene su propio carácter. A pesar de una construcción clásica, su inspiración y su escritura son, a menudo, innovadoras. Todas utilizan magníficamente los instrumentos, sacando de ellos el mejor provecho.

La Sonata para flauta y piano (Scherzo.Vivace), nacida a partir de un conocimiento intuitivo de la flauta, instrumento ágil y luminoso, puede considerarse como el equivalente francés de la sonata Ondine de Reineke, joya de la música para flauta del período romántico en Alemania. Mel Bonis la compuso en 1904 y se la dedicó a su amigo, el célebre flautista Louis Fleury.

Esta obra de gran envergadura se compone de cuatro movimientos. Al principio se instala un delicado diálogo entre ambos instrumentos. Integra a su construcción clásica una gran variedad de atmósferas exóticas, que van de lo pastoral a lo oriental, pasando por sucesivos climas de ternura, júbilo y pasión.

La Sonata para violin y piano (Presto), más tardía, fue publicada en 1922. se dio en concierto ese mismo año, en el "Salon des Musiciens" de París, pero en ese entonces, el público conocedor estaba principalmente ávido de música "moderna".

Es una obra que sorprende por su fuerza y su originalidad. Muy estructurada y contrastada, estimula la imaginación del oyente por el clima oriental, extraño y algo inquietante que evocan los caminos sensuales y los impulsos repetidos del primer movimiento, moderado; por la ágil danza del Scherzo, su rapidez, su vitalidad, su precisión y su agresividad, aún cuando surgen incisivas notas repetidas; por la repetición obstinada del tema griego expuesto a lo largo del Andante, dolorosamente arraigado por los graves del piano, lancinante bajo la presión cada vez más acalorada del arco del violín; por la progresión dramática del Final en el cual el conjunto cobra sentido, imponente expresión de fuerza y de colores, que concluye en un desenfreno de virtuosismo.

La Sonata para violoncello y piano (Moderato quasi Andante), publicada en 1903, es la más corta y la más clásica; se compone de tres movimientos. El lirismo del piano no cede en nada al del violoncello. En el Allegretto, la compositora utiliza con maestría efectos de distanciamiento armónico. "Líneas cromáticas, escalas diatónicas y sus intervalos de quinta aumentada, trítonos y cuartas disminuidas, constituyen el material básico que, fundiéndose con los arpegios del piano, crean una atmósfera muy particular", escribe Eberard Mayer, estudioso de Mel Bonis (conferencia Leverkusen, 1998). El segundo movimiento, en la vena de César Franck, sumamente brillante con su final "Furioso", es de inspiración puramente romántica.